Peter Pan

            1.Peter Pan tal como lo imaginó su autor


            Sir James Matthew Barrie nació en Escocia en 1860 y murió en Londres en 1937. Su infancia se vio ensombrecida por la depresión de su madre. La causa de la enfermedad de la mujer fue la desgraciada muerte de su hijo mayor, ahogado en un lago. Así James, que creció en un hogar triste, se refugió desde pequeño en su imaginación. Al contrario que su famoso personaje, se convirtió en adulto y se transformó en periodista. En la Gaceta de Londres comenzó a publicar relatos insertos en la tradición de Dickens y Stevenson. Pronto se hizo famoso, se casó con una actriz, pero no fue un hombre feliz. Se negaba a salir de su casa y pasaba casi todo su tiempo encerrado en su estudio, escribiendo y escribiendo. No tuvo hijos de carne y hueso, sin embargo el hijo de su imaginación, Peter Pan, el niño que se niega a crecer, le aseguró un puesto de privilegio en la literatura infantil.

Nacimiento y vida de Peter Pan
            Barrie utilizó  su personaje por primera vez en un libro de cuentos llamado El pajarito blanco, publicado en 1902, hace más de cien años, pero el libro fue escrito en 1986. En 1904 escribió una obra de teatro en cinco actos que lo tenía como protagonista : Peter Pan o el niño que no crecía. La obra fue representada al año siguiente, con algunas modificaciones  y en 1908 volvió a representarse, con nuevos cambios. En 1906 apareció el libro Peter Pan en los Jardines de Kensigton y en 1911 Peter Pan y Wendy. En 1920 se filmó una película muda y en 1953 la versión de Walt Disney que todos conocemos. En 2002 los estudios Disney lanzaron una secuela de la historia : Regreso al País de Nunca Jamás. En Wikipedia podemos leer:

"Regreso a Nunca Jamás" es más bien una secuela de la película de 1953 en lugar de una continuación de la novela, y refleja el final de la película en su lugar. Por ejemplo, el Capitán Garfio no es asesinado por el cocodrilo, y Campanilla no muere como explica Barrie. En la novela, los Niños Perdidos regresan a Londres con Wendy y crecen como niños normales, pero en Regreso al País de Nunca Jamás se quedan tan jóvenes como el propio Peter Pan. Sin embargo, todos ellos son personajes un tanto diferentes de lo que eran en la película original. Al igual que los piratas, que son incluso menos graves y mucho menos competentes, destinados casi en su totalidad a ser personajes de risa.


En  2003, los estudios Disney hicieron una versión con actores: Peter Pan, la gran aventura. En ella los protagonistas también aparecen como niños mayores que los de la novela.


            Marc Soriano dice : "Las investigaciones de Jacqueline Rose han demostrado que el mito del niño expansivo y feliz de ser niño ya existía en la literatura inglesa y escocesa. J. M. Barrie recuperó esa tradición  y, por medio de un encabalgamiento intertextual, le otorgó un sentido de nostalgia. Llega así a una inversión del mito : el niño feliz se convierte en un niño que se niega a crecer." Explica este desplazamiento por la psicobiografía del autor y el éxito del personaje por el malestar de nuestra civilización que se aferra a los héroes que no envejecen. Finalmente se pregunta si, dejando de lado el valor artístico de la obra, tiene algún sentido proponer el personaje de Peter Pan como modelo.

La verdadera imagen Peter Pan
            La posición de Marc Soriano no se comprende plenamente si sólo nos quedamos con la imagen del personaje difundida por la película de Walt Disney. Casi todos los cuentos que pude encontrar en castellano están basados en ella y , aunque las ilustraciones sean diferentes, la historia, en lo esencial, es la misma. No es tan fácil encontrar una versión completa, pero existen; por ejemplo la editorial española Alianza. En los años ochenta, Viscontea , en su publicación "El Musicuento. Serie Oro" la publicó en 18 fascículos y 5 cassettes.
            En el film de dibujos animados, el personaje aparece como un preadolescente, un chico entre diez y doce años. Es alegre, vivaz, nunca lo vemos triste y, mucho menos, llorando. Jamás se comporta en forma egoísta o como un tirano, jamás habla de su madre o de las madres en general. No odia a los adultos, excepto a Garfio y sus piratas, no utiliza tretas para tratar de retener a Wendy, no se olvida de sus amigos. Ya veremos que el perfil de los demás personajes también está un poco cambiado, pero no tanto como el de Peter.
           Mi conocimiento del verdadero Peter Pan me llegó a través de un viejo libro, en inglés, sin fecha de edición, que descubrí en una de mis "búsquedas de tesoros" por las librerías de viejo. El libro se llama "Peter and Wendy". En él se dice que una de las cosas que más conmueve a Mrs. Darling, la madre de Wendy, la primera vez que ve al muchacho, es el hecho de que tiene todos sus dientes de leche, como pequeñas perlas. Y La mujer no los ve porque él le sonríe sino porque le gruñe, amenazándola, antes de huir de su presencia. Además, cuando Wendy lo encuentra en su cuarto, la niña se despierta porque lo oye llorar, en medio de un berrinche porque no consigue pegar su sombra con jabón. Y al final del libro, cuando se encuentra con Wendy adulta, ésta intenta tomarlo en sus brazos.  De todo esto deducimos que no puede tener más de seis o siete años.

La personalidad de Peter
            La psicología del personaje es aún más diferente. En el libro Peter es sumamente engreído, mucho más que en la película. Por ejemplo, cuando Wendy le cose la sombra a sus pies, empieza a exclamar "¡Qué inteligente que soy!" como si todo hubiera sido obra suya, ignorando el trabajo de la niña. A los chicos perdidos, y luego a los hermanos de Wendy, los maneja como un tirano, no permitiéndoles no sólo la menor desobediencia sino tampoco ninguna opinión contraria a la suya. En inglés, engreimiento o altanería se dice "cockiness", vocablo que deriva de "cock" (gallo). El autor usa  este término muy  a menudo para referirse a Peter y hay siempre una comparación implícita con un gallito presumido, por ejemplo el hecho de que canta como un gallo cada vez que obtiene un triunfo en una batalla o quiere dar una señal a sus amigos. Esto no aparece en la película de Disney, pero sí en "Hook" (1991) , una secuela de la historia protagonizada por Robin Williams (Peter Pan) y Dustin Hoffman (Hook o Garfio). No voy a hablar de este film porque el mero hecho de hacer crecer al personaje desvirtúa el sentido de la historia.

Nota: en 2015 La Warner Brother hizo una nueva versión llamada "Pan" que supuestamente narra el origen de Peter Pan. Sólo vi el trailler, pero se muestra que la madre lo abandona y Peter crece en un orfanato. Con eso basta: no tiene nada que ver con lo escribió Barrie.


            Algunas de las travesuras de Peter se rozan con la crueldad como, cuando está volando hacia Nunca Jamás con Wendy y sus hermanos, jugando a seguir al líder y él, para mostrar sus habilidades y para burlarse de la inexperiencia de los chicos, hace vuelos rasantes sobre el mar y pone en riesgo la vida de Michael, el hermanito menor,  que trata de imitarlo. El viaje dura varios días, los chicos se cansan de volar y , frecuentemente, lo pierden de vista, porque él no se molesta en esperarlos.
            Es cierto que es valiente en la batalla, que no le tiene miedo a Garfio, ni siquiera a la muerte, como veremos más adelante. Cuando está escondido en la nave pirata, mata él solito a cuatro piratas, y luego, con la ayuda de sus compañeros , a casi todos los demás. Sólo se salvan Smee ( el gordito simpático de la película de Disney) y otro. El capitán Garfio muere devorado por el cocodrilo en tanto que en la película sólo lo vemos huyendo, perseguido por el animal. Lo que era lícito para Barrie en 1911, el castigo de los malos, fue censurado por Disney en 1953.


Un héroe vulnerable
            Sin embargo, también es cierto que este niño tan valiente tiene pesadillas nocturnas : dormido, gime y llora y sólo se calma cuando Wendy lo pone en su regazo y lo acaricia. Claro que a la mañana no se acuerda de nada y la niña se cuida muy bien de contarle lo sucedido.
            Peter dice que huyó de su casa el mismo día en que nació porque oyó a sus padres haciendo planes sobre su futuro. Para evitar crecer y transformarse en un hombre se fue a los jardines de Kensigton a vivir con las hadas. Más tarde, voló a la isla de Nunca Jamás, pero, de tanto en tanto, pasa una temporada en los jardines. Quiere a Wendy para que sea la mamá de los chicos perdidos, para que los arrope, les cuente cuentos y remiende sus ropas. Acepta a esta madre-niña, pero no a las madres de verdad. Cuando los chicos sienten nostalgia de su mamá les dice que no vale la pena volver, que él una vez lo intentó y se encontró que su madre había cerrado la ventana porque tenía otro bebé y ya no se acordaba de él.
            En realidad, Peter no distingue bien entre la verdad y la fantasía. Cuando no encuentra qué comer, finge que come y queda igualmente satisfecho. Hacia el final del libro, cuando juega con Wendy a que son  los padres de los otros chicos, le pregunta reiteradamente si no es en serio, temiendo que, por el mero hecho de jugar a serlo, se transforme en un hombre y en un padre.
            Tampoco comprende los sentimientos de los demás. Tanto Wendy como el hada Campanilla o la princesa india Tigrilla están, de cierto modo, enamoradas de él. Peter no comprende que se pongan celosas. Ni siquiera sabe lo que es un beso: cuando Wendy le ofrece uno, estira la mano y la niña le da un dedal. Luego, cuando le da un beso de verdad, le dice que se llama "dedal". A Peter le gusta , pero considera que quiere a Wendy, y a las otras niñas, como si fueran su mamá. Frecuentemente se olvida de ellas , por ejemplo, de Wendy, durante el viaje a la isla y cuando deja pasar varios años sin reaparecer. En el primer  reencuentro con Wendy, al año siguiente, Campanilla ya está muerta y él no la recuerda. Cuando Wendy se lo reprocha, le dice que conoce a tantas hadas que es imposible acordarse de todas. Tampoco se acuerda de Garfio.
            Otra cosa incomprensible para él es el crecimiento de Wendy. Cuando la ve adulta, se asusta y huye de ella. Luego traba amistad con Jane, su hija y, más tarde con Margaret, su nieta. Retorna siempre a la casa para buscar a una niña y que sea o no Wendy parece no interesarle mucho. Lo único que le interesa es la amistad de una niña que sepa jugar a la mamá. Esta intención aparece desde su primera visita: invita a Wendy a ir con él porque la niña conoce muchos cuentos ; a John y a Michael sólo los lleva porque Wendy le pide que lo haga.

Peter Pan y los adultos
            Peter no quiere ser adulto y tampoco quiere relacionarse con ellos.
Parece necesitar una madre , pero ésta debe ser una madre-niña, de su mismo tamaño.
Aunque la primera vez que ve a Mrs. Darling le gruñe, se acerca mucho más a ella que a cualquier otro adulto.  Cuando Wendy y sus hermanos están regresando a su hogar, Peter se adelanta, con Campanilla, para cerrar la ventana de los chicos y así hacerles creer que su madre se olvidó de ellos. Pero Mrs. Darlling deja caer algunas lágrimas y el niño, conmovido, vuelve a abrir la ventana :
            "Pero la señora no se conformaba y era muy desgraciada. Dejó de mirarla, pero ni siquiera así lo dejaba ella en paz. Se puso a dar brincos y a hacer muecas, pero cuando se detuvo era como si ella estuviera dentro de él, llamando.
            - Bueno, está bien - dijo por fin y tragó con dificultad .Luego abrió la ventana.
            - Vamos, Campanilla - exclamó, burlándose cruelmente de las leyes de la naturaleza- a nosotros no nos hace falta ninguna madre tonta."
            Se queda espiando por la ventana el reencuentro de la señora con sus hijos. El narrador dice :
            "Tenía alegrías innumerables que otros niños jamás llegan a conocer, pero estaba contemplando por la ventana la única felicidad a la que jamás podría aspirar."
            Más tarde, vuelve a entrar y Mrs. Darling, abriéndole los brazos, le ofrece adoptarlo. A lo que Peter responde:
            "- Atrás, señora, nadie me va a atrapar para convertirme en una persona mayor."
            Finalmente, cuando se encuentra con Wendy adulta, no comprende la situación y siente temor:
            "-¿Qué pasa? -exclamó, encogiéndose.
            - Voy a encender la luz- dijo ella- y entonces lo verás.
            Casi por única vez en su vida, que yo sepa, Peter se sintió asustado.
            - No enciendas la luz- gritó.
            Ella revolvió con las manos el pelo de aquel niño trágico. Ya no era una niña desolada por él: era una mujer adulta que sonreía por todo ello, pero con una sonrisa llorosa.
            Luego encendió la luz y Peter lo vio. Soltó un grito de dolor y cuando aquel ser alto y hermoso se inclinó para cogerlo en brazos se apartó rápidamente.
            -¿Qué pasa? - volvió a exclamar.
            Ella tuvo que decírselo.
            - Soy mayor, Peter. Tengo mucho más de veinte años. Crecí hace mucho tiempo.
            - ¡Prometiste que no lo harías! "
            Luego se tranquiliza al ver a Jane, le enseña a volar y parte con ella hacia Nunca Jamás, con el permiso de Wendy.

Peter Pan y la muerte
            Al principio del libro se dice que Peter Pan no sólo aparece en las fantasías de los chicos sino que, cuando uno de ellos muere, lo acompaña un trecho de su camino para que no sienta temor. Cuando Wendy llega volando a la isla, uno de los chicos, por instigación de Campanilla, le dispara una flecha y ella cae al suelo. Todos piensan que está muerta y Peter dice :"Está muerta. Quizás esté asustada de estar muerta."
            Más tarde, en el episodio de la laguna, cuando queda solo y herido sobre la roca mientras el agua sube, el narrador cuenta :
             "La roca era muy pequeña, ya pronto quedaría sumergida. Unos pálidos rayos de luz se deslizaron por las aguas y luego se oyó un sonido  que al mismo tiempo era el más musical y el más triste del mundo: las sirenas cantando a la luna.
            Peter no era como los demás chicos, pero por fin sentía miedo. Le recorrió un estremecimiento, como un temblor que pasara por el mar, pero en el mar un temblor sucede a otro hasta que hay cientos de ellos y Peter sintió solamente ése. Al momento siguiente estaba de nuevo erguido sobre la roca, con esa sonrisa en la cara y un redoble de tambores en su interior. Éste le decía : <Morir será una aventura impresionante.>"
            Ya vimos que mata a piratas sin ningún remordimiento y que la muerte de Campanilla no lo afecta en lo más mínimo. ¿Qué clase de persona es Peter Pan?
            En la pelea final, Garfio le pregunta :
            "- Pan, ¿quién y qué eres?
            Y él responde : "- Soy la juventud, soy la alegría; soy un pajarillo recién salido del huevo". 
            El narrador acota que esta frase era sólo una tontería, pero a mí no me lo parece. Quizá la clave esté en el último párrafo del libro:
            "Cuando Margaret crezca tendrá una hija, que a su vez será la madre de Peter y así seguirán las cosas , mientras los niños sean alegres, inocentes e insensibles."
            Si Peter fuera consciente del sufrimiento, de la ausencia de sus amigos, de la irreversibilidad de la muerte ¿podría seguir siendo un niño?

                                                                       Susana Navone
Artículo publicado en “La Obra” N°972, octubre 2002.


Fascículo de "El Musicuento. Serie Oro" de Viscontea.



2.Wendy y su familia

            En este artículo voy a hablar de otros personajes del libro Peter Pan y Wendy, escrito por J.M Barrie en 1911. Vamos a conocer más de cerca a la familia Darling.  El miembro más importante es, por supuesto, Wendy.

Wendy
            Si partimos del hecho que Peter y Wendy son del mismo tamaño, ella tampoco puede tener más de siete años. Es una niña muy educada y amable aunque, al principio,  se enoja porque Peter no reconoce que fue ella quien solucionó el problema de la sombra. Él le dice, tratando de desagraviarla, que "una chica vale más que veinte chicos". Ella se siente halagada y lo perdona. Le gusta que la traten como una dama y se deja seducir por los finos modales, incluso los  del Capitán Garfio cuando éste la captura:
            "A Wendy, que salió la última, se le dispensó un trato distinto. Con irónica cortesía Garfio se descubrió ante ella y, ofreciéndole el brazo, la escoltó hasta el lugar donde los demás estaban siendo amordazados. Lo hizo con tal donaire, resultaba tan enormemente distinguée, que se quedó demasiado fascinada para gritar. Al fin y al cabo, no era más que una niña."
            Aunque tenga la misma edad que Peter, es evidente que, madurativamente, lo supera. Wendy es una mujercita como las de antes: sabe limpiar, coser, planchar, cocinar. Pero, además, actúa como una madre que narra cuentos, manda a los chicos a la cama temprano, los arropa y los cuida cuando están enfermos. Se da cuenta perfectamente de la angustia nocturna que lo asalta a Peter y sabe intuitivamente cómo calmarlo. Su mundo de juegos se reduce a jugar a ser mamá, siente placer en sentarse a remendar medias una vez que sus hijos ya están en la cama. Jamás la vemos peleando con los piratas o haciendo cualquiera de las otras cosas que hacen los varones. Está ansiosa por conocer a las hadas y a las sirenas, pero no congenia con ellas puesto que no son mujeres de su misma clase. Su fantasía más alocada es tener como mascota un cachorro de lobo y, en definitiva, esto puede englobarse dentro de su aspecto maternal. No es una niña sino una mujer en miniatura, sumamente limpia y ordenada. Más aún, no es una mujer; es un ama de casa y una madre. Pensando en lo que dice Marc Soriano acerca de que no sería conveniente presentar a Peter Pan como un modelo para los niños, ¿no es, acaso, peor aún, presentar a Wendy como modelo para las niñas?
            Creo que toda obra de arte no puede separarse del contexto sociohistórico en el cual surgió, así que no olvidemos que esta obra fue escrita en la Inglaterra de 1911. Su valor artístico pesa mucho más que su visión de mundo sexista propia de principios del siglo XX.
            La relación de Wendy con su madre es excelente. El egoísmo y la insensibilidad, propios de los chicos, según el autor, la hacen salir volando por la ventana y permanecer largo tiempo fuera de su hogar. Sin embargo, hay muchos momentos en que se siente culpable por ello y trata de ponerle un remedio a la situación. Somete a sus hermanos y, de paso a los otros chicos, a una serie de exámenes sobre sus padres y la vida en el antiguo hogar. Así se da cuenta de que John ha olvidado muchas cosas y Michael casi todo, al punto de creer que Wendy  es su verdadera madre. Esto la angustia y cambia los cuentos maravillosos por el relato de su propia huída y de la buena madre que deja siempre la ventana abierta para que puedan regresar. La seguridad que tiene de que la madre no cerrará nunca la ventana hace que continúe en la isla. Cuando Peter comienza a  sembrar dudas sobre esto, decide regresar.
            Esta metáfora de la ventana abierta para simbolizar el amor de una madre que jamás deja de pensar en sus hijos, los tenga o no con ella, me parece un hallazgo estupendo.

Mrs. Darling
            Es una versión agrandada de la propia Wendy. También es bonita, amable, elegante y sumamente maternal. Se conmueve ante la presencia de Peter e intenta tomarlo en sus brazos; no duda en adoptar a los seis niños perdidos. Sufre con paciencia la larga ausencia de sus hijos pensando que un minuto de felicidad de ellos bien merece sus largas horas de sufrimiento. El narrador la describe así:
            "Era una señora encantadora, de mentalidad romántica y dulce boca burlona. Su mentalidad romántica era como esas cajitas, procedentes del misterioso Oriente, que van unas dentro de las otras y que por muchas que uno descubra, siempre hay una más; y su dulce boca burlona guardaba un beso que Wendy nunca supo conseguir, aunque allí estaba, bien visible en la comisura derecha."
            Al final se dice que ese beso lo obtuvo Peter Pan.
            Lo más llamativo der esta madre es que, cada noche, "ordena la imaginación de sus hijos" de la misma manera que lo hace con la habitación:
            "La señora Darling supo por primera vez de Peter Pan cuando estaba ordenando la imaginación de sus hijos. Cada noche, toda buena madre tiene por costumbre, después de que sus niños se hayan dormido, rebuscar en la imaginación de éstos y ordenar las cosas para la mañana siguiente, volviendo a meter en sus lugares correspondientes las numerosas cosas que se han salido durante el día. Si pudiérais quedaros despiertos (pero claro que no podéis) veríais cómo vuestra propia madre hace esto y os resultaría muy interesante observarla. Es muy parecido a poner en orden unos cajones. Supongo que la veríais de rodillas, repasando divertida algunos de vuestros contenidos, preguntándose de dónde habíais sacado tal cosa, descubriendo cosas tiernas y no tan tiernas, acariciando esto con la mejilla como si fuera tan suave como un gatito y apartando rápidamente esto otro de su vista. Cuando os despertáis por la mañana, las travesuras y los enfados con los que os fuisteis a la cama han quedado recogidos y colocados en el fondo de vuestra mente y encima, bien aireados, están extendidos vuestros pensamientos más bonitos preparados para que os los pongáis."
            Este párrafo me dio mucho que pensar. En primer lugar, por lo poético de la imagen. En segundo lugar, por la aguda percepción del autor que supo meterse tan bien en el alma femenina. ¿Qué madre no sintió alguna vez el deseo de poder penetrar en la mente de su hijo? ¿De descartar de ella las angustias y los temores, dejando sólo los pensamientos positivos? ¿De superar esa zona entre lo que efectivamente nos dice y aquello que se calla y que apenas podemos intuir? ¿De entrar en la mente fascinante de un niño? Lo vemos dormir plácidamente e, inevitablemente, nos preguntamos en qué o quién estará pensando.
            Así, cuando Mrs. Darling, descubre que Peter Pan está en la mente de sus hijos, se acuerda de que, de niña, ella también había creído en él.

Mr. Darling
            Evidentemente el autor, al caracterizar a los personajes adultos, tiene una marcada preferencia por el sexo femenino. Mr. Darling es presentado como un personaje ridículo. Consigue la mano de su esposa no por mérito propio sino porque llega primero que los otros pretendientes; cada vez que nace un bebé empieza a sacar cuentas para ver si puede conservarlo, sumando todos los gastos posibles, incluso las enfermedades. Es una caricatura del caballero inglés, que parte todos los días a la oficina con su  portafolios y su paraguas. Vive pendiente de lo que puedan pensar los vecinos, por eso desconfía siempre de Nana, la perra niñera. Quiere que  todos lo admiren, aunque él se comporte de forma infantil, como cuando se niega a tomar la medicina y la echa en el  plato  de Nana.
            Cuando los chicos  se escapan, se siente culpable por haber atado a la perra, que nunca los habría dejado marcharse. Como castigo, decide vivir en  la perrera hasta que vuelvan los niños. Incluso se hace transportar al trabajo dentro de ella y ya no le importa lo que piensen los demás. Cuando todos regresan, se ofende porque los chicos perdidos no lo consultan a él sobre la adopción y parece que no los acepta. Luego se echa a llorar aclarando que se siente "como un cero a la izquierda". Todos le aseguran que no es así, entonces se pone repentinamente feliz y se va bailando por toda la casa, seguido por los niños.
            Es de notar que todos los niños, incluido Peter Pan y los hermanitos Darling, hablan siempre de las madres y jamás de los padres, como si estos fueran, como piensa Mr. Darling, un cero a la izquierda.

Nana
            Ingenioso hallazgo el de Nana, la perra terranova que hace de  niñera.  Los Darling la encontraron en el parque, mientras el animal seguía a todos los cochecitos de bebés, vigilando el comportamiento de las niñeras descuidadas. La llevaron a su casa porque no podían pagar a una niñera de verdad, pero Nana resulta ser mejor que una persona. Duerme en la habitación de los niños, los acompaña a la escuela, los baña, les da la medicina. El acto injusto de Mr. Darling que, para no confesar su error, la ata con una cadena en el patio, permite a Peter Pan entrar por la ventana. Nana ya lo había corrido una vez, cuando se apoderó de su sombra. Ahora logra soltarse de la cadena, pero, como no puede entrar a la casa, se va corriendo a buscar a los padres que están cenando en una casa vecina. Llegan a  tiempo para ver el vuelo de los niños.
            La aflicción que embarga  a los padres, también la siente Nana que, con los ojos húmedos, trata  de consolar a su ama.

John y Michael
            Los hermanos de Wendy juegan  un papel bastante secundario. Ambos son imaginativos y, en  sus fantasías, están siempre presentes las aventuras  con indios y piratas. A  John, el mayor, le molesta un poco la arrogancia de Peter y  el hecho de que lo obligue a ser el servidor de su hermana. Michael se queja de tener que dormir en una canasta en vez de la cama grande, con todos los demás chicos. Pero Wendy  le explica que ella "necesita tener un bebé' y, como él es el más pequeño, debe asumir ese papel. Finalmente, como ya vimos, se cree que su hermana es su verdadera madre.
            A pesar de esto, lo pasan muy bien en la isla y ni se acuerdan  de su hogar. En la lucha final con los piratas, hasta Michael logra matar a uno y  se siente muy  orgulloso de ello. Por ser el más chico, es el que cree más tiempo en Peter  Pan, mientras los mayores se burlan de él. El primer año que Peter falta a la cita, Michael le dice a su hermana: "¡A lo mejor no existe tal persona, Wendy!"
            Al crecer, Michael se transforma en un maquinista  y  John en "un hombre con  barba que no sabe ningún cuento para contárselo a sus hijos". Como dice el narrador, al hablar de ellos y de los otros chicos:
            "A estas alturas  todos los chicos eran mayores y se habían estropeado, así que apenas merece la pena decir nada más sobre ellos."
            La única que conserva aún fresco el recuerdo de su infancia es Wendy, que sirve de nexo entre su hija y Peter Pan al contarle, una y otra vez, las aventuras vividas de niña.

Una familia típicamente inglesa
            Los Darling son una típica familia de la pequeña burguesía inglesa. Viven en  Londres, en una  bonita casa de dos pisos; tienen una empleada doméstica, Liza, y una niñera. El hecho de que sea una perra es bastante anormal, pero ellos tratan  de disimularlo. Los niños duermen en una nursery, junto con  su niñera. Los padres intentan dar una buena imagen a sus vecinos. Por ejemplo, Mrs. Darling no cuelga la sombra de Peter en la ventana, como quiere Nana, porque parecería ropa tendida.
            El padre es el típico oficinista londinense y la madre el ama de casa perfecta, sin dejar por ello de ser hermosa y elegante. Los chicos son cariñosos y educados y tienen clara conciencia de su  rol en la vida. Wendy sabe perfectamente que se casará y será una señora como su madre. John, a pesar de su gusto por la aventura y su fascinación por los piratas, es un leal súbdito del rey. Cuando Garfio le ofrece un puesto de grumete, comienza la siguiente conversación :
            "- ¿Seguiremos siendo respetuosos súbditos del rey? - preguntó John.
            Garfio contestó entre dientes :
            - Tendríais que jurar "Abajo el rey".
            Quizás John no se había comportado muy bien hasta entonces, pero ahora estuvo a la altura de las circunstancias.
            - Entonces no quiero - exclamó, golpeando el barril que tenía Garfio delante.
            - ¡Y yo tampoco! - gritó Michael. "
            Garfio, enojado, decide hacerlos pasar a todos por la plancha y pide a Wendy que les diga unas  palabras de despedida :
            "- Estas son mis últimas palabras, queridos - dijo con firmeza- Creo que tengo un mensaje para vosotros de parte de vuestras madres auténticas y es el siguiente :<Esperamos que nuestros hijos mueran como caballeros ingleses.>"
            Me pregunto si se trata del didactismo propio de la época o de una sutil y disfrazada ironía de J. M. Barrie, ese adulto introvertido que un buen día se largó a escribir para niños.


                                                                                  Susana Navone

Artículo publicado en “La Obra” N° 972, octubre 2002.


3.El país de Nunca Jamás y sus habitantes


            Todos sabemos que Peter Pan y sus amigos viven en el misterioso País de Nunca Jamás que está en una isla. ¿En qué mar? ¿en qué océano? ¿en qué planeta? Eso no lo sabemos ni lo sabremos nunca.¿Cómo se llega hasta allí? Eso sí nos lo dice Peter Pan: la segunda estrella a la derecha y todo recto hasta la mañana.

La isla
          El autor nos habla por primera vez de Nunca Jamás cuando está contando que Mrs. Darling ordena la imaginación de sus hijos y comienza a describir el mapa de la mente de un niño:
         Tiene líneas en zigzag como las oscilaciones de temperatura en un gráfico cuando tenéis fiebre y que probablemente son los caminos de la isla, pues el País de Nunca Jamás es siempre una isla, más o menos, con asombrosas pinceladas de color aquí y allá, con arrecifes de coral y embarcaciones de aspecto veloz en alta mar, con salvajes y guaridas solitarias y gnomos que en su mayoría son sastres, cavernas por las que corre un río, príncipes con seis hermanos mayores, una choza que se descompone rápidamente y una señora muy bajita y anciana con la nariz ganchuda.
         Cada niño tiene una versión distinta de Nunca Jamás. En la isla de John hay una laguna con flamencos y una barca encallada de revés en la arena que le sirve de casa. Michael vive en una tienda india y Wendy, junto con un lobito abandonado, en una casa de hojas muy bien cosidas. Sin embargo, todas estas islas tienen “un parecido de familia”. Así que, cuando los chicos vuelan con Peter a Nunca Jamás, cada uno encuentra lo que ya había visto en sus sueños y por eso les parece una vieja amiga a la que vuelven para pasar las vacaciones.  
        En la isla de los hermanos Darling viven Peter Pan con Campanita y los seis chicos perdidos, las sirenas, los pieles rojas, las hadas y el Capitán Garfio con sus piratas. Cada uno tiene un área determinada y la casa subterránea de Peter y sus amigos tiene varias entradas secretas, una por cada habitante. También hay animales: leones, tigres, osos, lobos y otros más pequeños, pero igualmente salvajes.

Las sirenas
         Las sirenas viven en la laguna que lleva su nombre, situada en medio de la isla. Esta laguna se puede ver en el mundo real cuando cerramos los ojos con fuerza y aparecen puntos de colores flotando en la oscuridad entonces, si se aprietan aún más los ojos, el charco comienza a cobrar forma y los colores se hacen tan vívidos que con otro apretón estallarán en llamas. Pero justo antes de que estallen en llamas se ve la laguna. Esto es lo más cerca que se puede llegar en el mundo real, un momento glorioso; si pudiera haber dos momentos gloriosos se podría ver el oleaje y oír a las sirenas cantar.
        Peter le regala a Wendy un peine de sirena, pero la niña no puede relacionarse con ellas pues, en cuanto la ven, se zambullen salpicándola a propósito con el golpe de sus colas. Tratan igual a todos los niños, excepto a Peter con quien mantienen largas conversaciones. Salen a tomar sol y a peinar sus largos cabellos, o a jugar a la pelota con burbujas. Son muy hermosas, pero descaradas y a Wendy no le caen simpáticas. No es conveniente verlas cuando cambia la luna porque entonces lanzan gritos extraños que pueden ser peligrosos para los mortales.

Los pieles rojas
       Los pieles rojas viven en tiendas y pueden perseguir a los chicos o a los piratas o ser perseguidos por ellos; incluso pueden cambiar de roles con los niños que se convierten entonces en indios feroces. No son para nada compasivos, van desnudos con los cuerpos pintados y, colgadas de la cintura, llevan cabelleras tanto de niños como de piratas. Entre ellos se destacan Gran Pantera Pequeña, el más valiente, que lleva tantas cabelleras que apenas si puede andar, y Tigrilla, la princesa india. El narrador nos dice que esta belleza morena es fría, coqueta, caprichosa y enamoradiza. Cuando los piratas logran capturarla, Peter los engaña fingiendo la voz de Garfio y hace que la suelten. Ella, como las sirenas, le dispensa a Peter un trato especial.

Las hadas

          Son diminutos seres alados. Fueron ellas las que criaron a Peter en los jardines de Kensington. Todavía lo quieren bien y lo protegen, pero no se comportan igual con los otros chicos. Oigamos al narrador: Al cabo de un rato se quedó dormido y unas hadas tambaleantes  tuvieron que trepar por encima de él al volver a casa después de una orgía. A cualquiera de los otros chicos  que hubiera obstruido el sendero de las hadas por la noche le habrían hecho algo malo, pero a Peter sólo le pellizcaron la nariz y pasaron de largo.
            Las hadas viven en las copas de los árboles; las de color malva son varones, las de color blanco son mujeres y las azules unas tontuelas que no saben muy bien lo que son. Siempre hay hadas nuevas ya que nacen cada vez que un bebé sonríe por primera vez y mueren cuando los niños dejan de creer en ellas. Cuando Campanita está en riesgo de muerte por haber tomado el veneno que Garfio había dejado para Peter, le dice a su amigo que puede ponerse bien si los niños creen en las hadas. Entonces Peter se dirige a todos los chicos que están soñando con Nunca Jamás y les pide que aplaudan como señal de que creen en ellas. Los aplausos empiezan a sonar, pero pronto se interrumpen porque las madres acuden a silenciar a sus hijos. Sin embargo, son suficientes para salvar al hada.
            Campanita en inglés se llama “Tinker Bell” que significa “Campana de Calderero”. Peter le dice a Wendy que es un hada bastante vulgar y que se llama así porque arregla las cacerolas y las teteras. Es muy bonita y habla con un sonido como de campanillas. La primera vez que la ve, Wendy queda fascinada y trata de trabar amistad con ella, pero Campanita le dice a Peter que Wendy es una niña grande y fea y que no quiere ser su hada porque ya es el hada de él. Rechaza a Wendy, le dice groserías y le hace jugarretas que ponen en peligro su vida porque está celosa por el lugar que la niña va ocupando en el corazón de Peter. Ella lo ama y lo trata de “cretino” cada vez que trata de demostrarle su cariño y él no se da cuenta. Vive en un pequeño cuarto, cerrado por una cortina, dentro de la cueva de Peter. A pesar de todo, Wendy la aprecia y, al año siguiente, cuando Campanita ya está muerta, le reprocha a Peter haberse olvidado de ella.

Los piratas

            Son terribles y malvados. Está el italiano Cecco, un negro gigantesco que tiene muchos nombres, Bill Jukes, tatuado de arriba abajo, Cookson, hermano de un pirata famoso, el Caballero Starkey, que antes fue portero de un colegio privado, Claraboyas (que el narrador hace morir en seguida para mostrar a sus lectores la eficacia del garfio del capitán), Noodler, que tiene las manos al revés y muchos otros rufianes bien conocidos y temidos en el Caribe. El que más se destaca es Smee, el contramaestre irlandés, un hombre curiosamente afable que acuchillaba, como si dijéramos, sin ofender...
            Por más malos que sean estos hombres, no dejan de temblar ante la presencia de su capitán,  la joya más negra y más grande de aquel siniestro puñado, James Garfio. Es alto, delgado, moreno, con los cabellos largos y negros peinados en bucles y los ojos azules y tristes. En lugar de la mano derecha lleva un garfio, que sabe usar muy bien en las batallas. Evidentemente ha sido un caballero porque su dicción es correcta y sus modales distinguidos, pero cuanto más cortés se muestra, más siniestro parece. Se viste como Carlos II y usa una boquilla que le permite fumar dos cigarros a la vez. A quien más odia es a Peter Pan porque le cortó la mano y a quien más teme es al cocodrilo que se la comió y que lo persigue tratando de conseguir el resto de su presa.
            Todos estos piratas tan crueles e insensibles se ven afectados por la presencia de Wendy al punto de pedirle que se quede con ellos para ser su madre. La niña se niega y Garfio decide matarla como a los otros chicos. Pero llega Peter y los que resultan muertos son ellos; Garfio por el cocodrilo y casi todos los demás a manos de Peter y sus amigos.

Los niños perdidos

            Peter le dice a Wendy : son los niños que se caen de sus cochecitos cuando la niñera no está mirando. Si al cabo de siete días nadie los reclama, se los envía al País de Nunca Jamás para sufragar gastos. Yo soy su capitán.           
            El capitán no quiere que sus subordinados se vistan igual  que él, con un traje de hojas, por eso los otros chicos van vestidos con pieles de animales. Son seis: Lelo, Avispado, Presuntuoso, Rizos y los Gemelos, que nadie, ni siquiera Peter, puede diferenciar. Rizos es el más travieso y Avispado y Presuntuoso son lo que sus nombres sugieren. Lelo es el que menos aventuras corrió y también el más pacífico y bondadoso; por eso mismo resulta ser el elegido por Campanita para que lastime a Wendy. Cuando el conflicto inicial se soluciona, todos resultan ser devotos hijos de Wendy. Entusiasmados por sus cuentos sobre la familia Darling, al final de la historia deciden abandonar a Peter y volver al mundo real.
            El narrador no es bondadoso con ellos. Al igual que John y Michael, pronto se olvidan de sus fantasías y se convierten en adultos serios y aburridos. Después de asistir a la escuela durante una semana, se dieron cuenta de lo tontos que habían sido por no quedarse en la isla, pero ya era demasiado tarde  y no tardaron en acostumbrarse a ser tan normales como vosotros, yo o cualquier hijo de vecino. Es triste tener que decir que poco a poco fueron perdiendo la capacidad de volar...Falta de práctica, decían ellos, pero lo que en realidad quería decir aquello era que ya no creían.
            A crecer, Lelo llega a ser un juez con peluca, Presuntuoso se casa con una dama de la nobleza y se convierte en lord, y los demás van cada día a su oficina, con una cartera y un paraguas. Así que apenas vale la pena decir nada más sobre ellos.

¿Qué nos quiso decir J. M. Barrie?
            Este librito, que tiene casi un siglo, aparte de ser entretenido para los chicos, es una verdadera joya para padres, educadores y psicólogos. ¿Qué quiso decir su autor? ¿De parte de quién está, de Peter Pan o de los otros chicos que aceptan crecer? ¿Por qué sólo las mujeres conservan el recuerdo de Peter mientras que los hombres no pueden “volar” ni saben contarles cuentos a sus hijos? ¿Con qué ojos mira el autor a la familia burguesa, a la moral de clase media, al modo de educar a los niños, al sistema escolar, a la monarquía inglesa, a la sociedad de su época? ¿Quiere decir lo que dice o todo lo contrario?
            Peter Pan es un libro lleno de hallazgos expresivos, de metáforas disfrazadas y de misterios que lo hacen merecedor de una difusión, en su forma original, mucho mayor de la que lamentablemente tiene.


                                                                                                          Susana Navone


Artículo publicado en “La Obra” N° 972, octubre 2002.



Bibliografía


- Barrie, J. M, Peter and Wendy , Grosset & Dunlap, New York.
- Barrie, J. M, Peter Pan , Alianza, Madrid, 1987.
- Soriano, Marc, La literatura para niños y jóvenes , Colihue, Bs. As., 1995.
-https://es.wikipedia.org/wiki/Return_to_Never_Land



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada